Premios Máscara y Trombonanza 20 años

Trombonanza, 20 años! Por Rubén Carughi.

«Trombonanza es un evento pedagógico y no un simple ciclo de recitales y conciertos.
La idea fue generar un espacio donde músicos que tocan trombón, eufonio y tuba pudieran tener contacto con los mayores representantes mundiales al menos una semana al año, no solamente en un marco artístico sino también de amistad, respeto y solidaridad.
Ambiciosa la idea… pero funcionó siempre.
Los profesores que vienen a Trombonanza no cobran un solo centavo por dar clases y tocar conciertos, los participantes pagan una cuota casi simbólica por su participación y actualmente becamos aproximadamente al 50% de los mismos ya que no pueden pagar ni siquiera eso, a cambio de colaborar en las tareas internas de armado de atriles, sillas o lo que la organización necesite para los ensayos y conciertos.
A través del aporte de instituciones tales como la Escuela de Música Nº 9901, el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe, la Secretaria de Cultura y la Subsecretaría de Turismo de la Municipalidad de Santa Fe, la Universidad Nacional del Litoral y su Instituto Superior de Música, sindicatos, gremios, instituciones intermedias, empresas privadas, músicos locales y amigos y colaboradores, hemos logrado que Santa Fe se muestre en el mundo entero como uno de los polos de atracción cultural relacionado con el trombón.
Trombonanza nace en la Cátedra de Trombón de una escuela de educación pública, laica y gratuita de la provincia: la Escuela de Música Nº 9901, más conocida como la Orquesta de Niños, fundada por el Maestro Roberto Benítez hace ya 60 años y que habitualmente durante la primera o segunda semana de agosto es la sede principal de las actividades pedagógicas del evento.
En la primera edición, en el año 2.000, éramos 12 participantes en total, con un solo profesor de Estados Unidos, Kevin Roberts. En 2.019, en la vigésima edición, fuimos 200 participantes y 27 profesores que vinieron de Europa y de todo el Continente Americano.
Dos Universidades de Estados Unidos enviaron grupos de 15 alumnos cada una a estudiar a Santa Fe y varios profesores opinaron que sin dudas, Trombonanza es el mejor evento de trombones que existe en todo el mundo.
A través de los concursos que organizamos, hemos logrado que muchos jóvenes menores de 23 años que participan del Concurso de Jóvenes Solistas, toquen por primera vez en su vida un concierto de trombón junto a la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Escuela de Música Nº 9901. A través del Concurso de Compositores, en 10 años pasamos de no tener ninguna obra escriba en Argentina para octeto de trombones, a tener hoy más de 70 obras con aire latinoamericano, escritas para ese tipo de agrupación. También hemos creado el espacio para que muchos músicos de alto nivel toquen en la sección de trombones y tuba de nuestra Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, con el Concurso Gaspar Licciardone.
Todos los conciertos y recitales, junto a la Banda Sinfónica Municipal de Santa Fe, la Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, Camerata Eleutheria, Santa Fe Jazz Ensamble y muchos más, son difundidos a través de las redes sociales por todo el planeta y siempre aparece Santa Fe como la sede de tremendo evento artístico.
Somos la Capital Provincial del Trombón y Trombonanza es Fiesta Provincial del Trombón, a través de leyes provinciales de diciembre de 2.015; y el evento fue declarado de Interés Cultural Nacional por el Congreso de la Nación Argentina (Ley 27.327).
Heini Schneebeli, trombón bajo del Teatro Colón, trabaja conmigo codo a codo para que esto sea posible. También muchos músicos colaboran de distintas formas, tanto en Argentina como en el exterior. Lili, mi hermana, también trabaja diariamente en diversas actividades organizativas. El apoyo de Claudia, mi amor, y de toda la familia es imprescindible para seguir, a pesar de las constantes dificultades que se presentan.
Muchos piensan que «después de 20 años lo haces de taquito», pero no. Cada año es un esfuerzo ciclópeo, que se compensa cada vez que aparece un niño o niña diciendo «Profe, los escuché tocar en Trombonanza y ahora yo quiero tocar el trombón». En ese momento se me pone la piel de gallina y siento que el esfuerzo vale la pena.»